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29/09/2025
La portada
Jaime Rodríguez
En la vida, todos pasamos por buenos y malos momentos. La Semana Santa y nuestras cofradías no son una excepción: épocas de esplendor y crisis se han ido sucediendo, ya que una siempre da paso a la otra. Todo es cíclico, como la vida y la muerte, pero en medio de todo siempre nos queda la Esperanza.
Algunos sostienen que la Semana Santa vive su momento más brillante, mientras que otros creen que hemos perdido el sentido de la medida. Hay quienes añoran a los grandes maestros del Barroco o aquellos años tan especiales del primer tercio del siglo XX.
Es cierto que nuestra Semana Santa luce espléndida y que las hermandades crecen como nunca, pero también nos enfrentamos a desafíos sin precedentes: la masificación, la mala educación, la falta de valores básicos, una deficiente formación religiosa, la invisibilización de Dios y la idolatría. Estos problemas están haciendo que la veleta de nuestra fe gire poco a poco. Pero, siempre tendremos la Esperanza.
Helena nacerá en pocos días. No podemos verla con los ojos, pero ya existe, se siente y vive desde el primer instante de su concepción, a pesar de que algunos nieguen lo evidente. Ahí está el futuro de nuestras hermandades, ahí está una futura nazarena de San Benito, ahí está el cordón umbilical que nos une a nuestras cofradías de generación en generación.
Pensemos bien qué Semana Santa queremos que hereden las próximas generaciones, qué vida queremos dejarles, porque, como dijo el poeta, «la vida es una semana».
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La Semana Santa de Sevilla no se entiende sin la ciudad, ni la ciudad puede desligarse de su Semana Santa. Es un vínculo que se ha forjado durante siglos y que sigue vivo cada primavera, cuando el urbanismo, la arquitectura y la devoción se cruzan en un mismo espacio común: la calle.Sevilla no ha sido un mero escenario. Sus plazas, sus callejones, sus templos y sus avenidas han condicionado, y también engrandecido, la forma en que las cofradías se muestran al mundo. Un arco obliga a un giro solemne, una plaza se convierte en un anfiteatro abierto, una calle estrecha imprime un paso corto y recogido. La ciudad ha sido, en cierto modo, coreógrafa silenciosa de los cortejos y, a su vez, las cofradías han dado sentido a cada rincón que pisan.En este número miramos a Sevilla con otra perspectiva: la del urbanismo que dibuja recorridos y la arquitectura que enmarca momentos. Porque los cambios de la ciudad, desde los barrios históricos hasta las grandes reformas del siglo XX, no se pueden contar sin tener en cuenta cómo influyeron en la Semana Santa. Y al revés: pocas manifestaciones han moldeado tanto el pulso urbano como la salida de una hermandad, la necesidad de un espacio para el tránsito de un palio, o la expectación que cada año vuelve a llenar plazas.La Semana Santa es movimiento, y ese movimiento transforma lo que toca. Una esquina que se vuelve símbolo, un puente que multiplica la emoción de entrada a un barrio. Sevilla respira distinto cuando sus cofradías la recorren: no es un simple marco, es protagonista.Este número quiere poner sobre la mesa esa relación estrecha, casi de pacto tácito, entre ciudad y cofradías. Porque Sevilla se ha construido también a golpe de pasos, cera en sus calzadas y saetas en sus balcones, y la Semana Santa, a su vez, se ha hecho grande en el corazón de una urbe que no la entiende como tradición pasajera, sino como parte esencial de su vida, de su historia y por supuesto de sus calles, donde sus nazarenos vuelven a ser cada año ríos que las recorren.
La Opinión
Rosa García Perea
Historia de unas pestañas
Lorena Muñoz Limón
Érase una vez en el este
Puentiferario
Sagrado urbanismo
Jesús Pozuelo y Lola Valverde
Globos de helio
Alejandro Vázquez Sempere
De puente a puente
Álvaro Dávila-Armero
Honorio Aguilar
Carlos Cabrera
Sevilla es mentira
Manolo Gómez
La gloria del sevillano
Antonio Lebrero
Maldito Diario
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La entrevista anónima
Álvaro Dávila-Armero
El Mirlo Blanco
Fernando Blanco
Memoria urbana de la plaza del Duque
Curro Molina
¿Cómo traducir la Semana Santa?
Juan Villegas Martín
¿Cómo puede un extranjero traducir los sentimientos que se viven en la Semana Santa para que la entiendan sus paisanos? Sobre ello trata el texto que nuevamente nos brinda nuestro colaborador Juan Villegas Martín.
Un reclamo publicitario
Reyes Pro y Mariano López Montes











