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Número #27

7,00 

Nos disponemos a que pases un buen rato de lectura en vacaciones con este número de El Oro como tema principal. Ese elemento de la tabla periódica, no es solo símbolo de riqueza, sino también símbolo de Dios, de su gloria, su realeza… Él mismo mandó utilizarlo para crear el Arca de la Alianza (Éxodo 25:11), porque refleja su luz, su pureza, no se mancha, ni se oxida, es símbolo de la eternidad divina. El oro brilla con luz propia y Dios es la luz: «Otra vez Jesús les habló, diciendo: Yo soy la luz del mundo» (Juan 8:12).

La Semana Santa resplandece de oro. Doradores, orfebres, bordadores, bolilleros y pintores, que doran pasos; labran potencias y coronas; bordan las prendas de nuestros titulares; y crean auténticos encajes áureos, todo ello para mayor gloria y acercarnos en algo al reflejo de la luz divina de Jesucristo.

Veremos el Oro en un recorrido histórico y artístico, y su relación con la Semana Santa hasta la actualidad. Otorgamos medallas de oro a diversas categorías del mundo cofrade, y advertimos de que no es oro todo lo que reluce, ya que a veces nos deslumbra el falso brillo, lo material alejado del amor de Dios. Dice Jesús a Laodicea: «Te aconsejo que de mí compres oro refinado en fuego» (Apocalipsis 3:18), sugiriendo la necesidad de buscar la riqueza espiritual, no la material.

Como defensores del Oro en la Semana Santa, analizamos el problema que hay entorno a su precio y la difícil tarea de conseguir materiales relacionados con su trabajo. Un problema que afecta a la mayoría de artesanos y que se une a otros problemas actuales: la masificación, la pérdida de educación y de valores, el mínimo de formación cristiana y sobre todo el problema de espacio/tiempo que tienen las cofradías (modo ironía On), a la hora de cumplir los horarios en la carrera oficial. Que si es justo el reparto, que si no… El tiempo se reparte equitativamente (en función del número de pasos, bandas y nazarenos) entre todas las hermandades, pero no todas las hermandades son iguales. Va a ser verdad que el tiempo es oro, y vamos a necesitar a Einstein y su teoría de la relatividad, la que demuestra que el tiempo es elástico y no es continuo, cosa que ya estaba en las escrituras: «Pero no olviden, queridos hermanos, que para el Señor un día es como mil años y mil años, como un día» (2 Pedro 3:8). La física y la religión van de la mano, Dios no se rige por el mismo tiempo que nosotros, ya lo vimos, es infinito, Dios es eterno, Dios no se oxida.

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La portada. Jaime Rodríguez
La Opinión. Antonio Silva
El lugar donde me miró el Señor. Natalia Álvarez Hernández
Carta de un devoto agnóstico. Jean Christophe García-Baquero
Ni pianistas, ni tanatorios. Quique Pedrote
El oro. Julio Adame
El oficio del oro. Lorena Muñoz Limón
Las medallas de oro. Carlos Cabrera
Jesús vestido de oro, Cristo revestido de Gloria. José León Calzado
No es oro todo lo que reluce. Francisco Huesa Andrade
⁠⁠⁠⁠Carla Elena. Álvaro Dávila-Armero y Carlos Cabrera
⁠⁠⁠⁠Maldito Diario. –
⁠⁠⁠⁠Historias para no dormir. Don Guido
⁠⁠El Mirlo Blanco. Fernando Blanco
Corona aurea pro Virgine Maria. Álvaro Dávila-Armero
Sé de un lugar. Nacho Guisado
La fotografía de…​. Roberto Bueno

Fecha de publicación: 07/07/2026

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