#25
26/01/2026
La portada
Jaime Rodríguez
Hay una pureza inalcanzable en la mirada de un niño cuando espera, una mezcla de paciencia serena y asombro contenido. Con la barbilla apoyada en el presente y los ojos puestos en el mañana, este pequeño nazareno es el espejo de nuestra propia historia. Él, que ha compartido todo el camino.
Al alcanzar nuestro quinto aniversario, nos descubrimos ante estas cinco velas con la misma emoción reverencial de quien estrena su primera túnica. Ha pasado un lustro, pero en la redacción de Nazarenos seguimos conservando esa ilusión intacta, esa capacidad de ver la Semana Santa con una mirada inocente pero que lo cuestiona todo. Hemos crecido, número a número, hasta llegar a este número 25, porque cumplir años no siempre significa hacerse mayor; a veces significa reafirmar aquello que nos hizo comenzar. Esa ilusión infantil que sigue siendo el motor que nos mueve.
Este niño que nos observa no solo celebra un cumpleaños; representa al nazareno que ha crecido con nosotros. A quienes aprendieron a amar la Semana Santa desde pequeños, a quienes heredaron túnicas de sus padres, devociones y pertenencias y a quienes hoy empiezan a comprender el valor de la tradición. Ellos son el futuro, los que mantendrán viva la esencia de nuestras cofradías.
Porque celebrar un aniversario es, sobre todo, celebrar que la tradición tiene relevo y que cinco años después, el corazón sigue latiendo con la fuerza indomable de un niño que espera, ansioso, su primera salida procesional.
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No somos extraordinarios, pero estamos de enhorabuena y queremos compartir nuestra felicidad con vosotros. Se cumplen cinco años de nuestra primera publicación, aquella revista piloto numerada con el #0 que pusimos a la venta a finales de enero de 2021. Cinco años y 25 revistas después queremos gritar bien alto palabras de agradecimiento a todos los que, de una u otra manera, han colaborado en la revista Nazarenos, una ingente nómina de escritores, fotógrafos, pintores, diseñadores y un largo etcétera que, gracias a su tiempo y dedicación, han hecho posible que cada número de Nazarenos vea la luz. Tampoco queremos olvidarnos de los anunciantes y patrocinadores, pues sin ellos sería imposible seguir poniendo la revista en la calle, por muy románticos que nos pongamos con la idea de seguir editando sólo en papel, y en blanco y negro… Y por supuesto, también queremos darte las gracias a ti, fiel lector, porque sin ti nada tendría sentido, nuestro esfuerzo caería en balde y la publicación no tendría vida. No somos extraordinarios, pero estamos de enhorabuena. El reciente fallo de los premios que anualmente concede el Consejo de Hermandades y Cofradías de Sevilla, así lo confirma. El premio de fotografía «Jesús Martín Cartaya» ha recaído directamente sobre uno de los nuestros, sobre uno de los que hace posible todo esto, Jaime Rodríguez, por la fotografía El Cachorro conquista Roma, publicada en nuestro número 22. Los otros galardones, el de periodismo y el de investigación, han sido concedidos a amigos que han colaborado en nuestras páginas: Rafael Jiménez Sampedro, como colaborador en los números 3 y 7, así como entrevistado precisamente en este número que tienes en las manos. Y Amparo Rodríguez Babío, como colaboradora en el pasado número 24.No somos extraordinarios, pero estamos de enhorabuena, porque nos encontramos a las puertas de la Cuaresma y de nuevo viviremos con verdadero fervor y con pasión una nueva Semana Santa. Porque recuerda, que por muchas salidas extraordinarias y hechos únicos, irrepetibles e «históricos» que tengamos cada año, lo que verdaderamente es totalmente «milagroso» y extraordinario es la Semana Santa de cada año.
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