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El himno de Cracovia

El himno de Cracovia

Texto de Dani Jiménez

El Cachorro (Saeta sevillana) Fotografía de Jaime Rodríguez

En vísperas de una nueva Cuaresma, el sabor de las inminentes y caras torrijas nos obliga a endulzar un poco el estilo de estos artículos de opinión, y en esta ocasión vamos a transformar nuestras mordacidades en elogios felicitando a una web que cumple veinte años: Patrimonio Musical.

Era 2004, y conforme «el Internet» se generalizaba en los hogares y las tarifas planas permitían una conexión cada vez más estable, un grupo de anónimos amantes de la música procesional iniciaron un proyecto común creando una página web de marchas enfocada a la recuperación de obras desconocidas, así como facilitar el acceso a composiciones cuya calidad no planteara dudas en una época en la que estaban empezando a asentarse obras de cuestionable valor (el mismo iletrado redactor de este artículo defendía por aquel entonces que la mediática Caridad del Guadalquivir era una marcha muy adecuada e indispensable para los palios).

El foro de debate, la impresionante base de datos y documentados artículos fueron poco a poco abriendo la mente de muchos aficionados a la música procesional, que aprendieron que no todo lo que se tocaba tras los palios era bueno, que no todas las marchas que te ponían El Llamador eran adecuadas y que para la composición de música procesional se requiere una formación necesaria que no todos tienen. Uno de sus fundadores, José Manuel Castroviejo, ha publicado incluso dos libros de temática procesional, auténticas obras de cabecera para los interesados en la materia y para los curiosos que quieran iniciarse. Ellos enfatizaban, y enfatizan, una premisa: igual que los cofrades competimos por tener las mejores imágenes, bandas, bordados, vestidores… Pues la música que suena tras nuestros pasos debe buscar similar perfección.

Con el transcurso de los años, la web fue aumentando progresivamente en actividades y adquiriendo la fama que ahora atesora. La intervención en la misma de veteranos y jóvenes compositores, la organización de conciertos, la participación en boletines, actos y eventos de hermandades o el asesoramiento acerca del repertorio a bandas y hermandades se hizo común y no algo anecdótico. 

Se fueron uniendo a la causa músicos, bandas, hermanos con peso en sus cofradías, periodistas, diletantes y aficionados. Buena prueba de ellos son los discos Mektub. Estaba escrito de la Oliva de Salteras o Esta es la historia de la Banda Municipal. 

Recordemos que marchas como Victoria y Paz, El Dulce Nombre, La Esperanza de Triana, Valle de Sevilla o Salus infirmorum –entre otras muchas- no se tocaban ni siquiera en las hermandades a las que están dedicadas y hoy día algunas de ellas son prácticamente imprescindibles. Por ello, algunas hermandades comenzaron a confeccionar repertorios excelsos o antes inimaginables, en todos los estilos, desde Jesús Despojado hasta el Cristo de Burgos o la Carretería.

En estos veinte años Patrimonio Musical ha conseguido que se depure y saque brillo a la música que suena tras nuestros palios, pero aún queda mucho camino por delante: se sigue escuchando entre muchos periodistas, capataces y costaleros la muy manida (y sin gracia) frase «otra vez el himno de Cracovia» cuando alguna recuperada o notable composición (porque no tiene que ser antigua) suena tras algunos palios. Aunque es cierto que ya menos, aún hay que sufrir tales sandeces de capataces con más protagonismo que profesionalidad. Incluso muchas de las marchas recuperadas o revalorizadas no es que suenen tras los palios, sino también tras los Cristos. Evidentes ejemplos son Después de la Madrugá o Subida al Calvario de David Hurtado: seguro que buena parte de la arriesgada y decidida apuesta del Cachorro de modificar el estilo musical del crucificado procede de tanto trabajo y esfuerzo previo de este grupo de ya no tan jóvenes cofrades.

También acechan otros enemigos de la excelencia musical, pues cada vez son mayores las herramientas que permiten a aprendices musicales lanzarse a la composición y difusión, a pesar de la ausencia de bondades en sus resultados. La vuelta de procesiones tras la pandemia tal vez haya significado un leve paso atrás, ante la vulgaridad que ha acompañado a la euforia de tener pasos de nuevo en la calle. No obstante, parece que muchas bandas se están esmerando en anunciar interesantes incorporaciones a sus repertorios este 2024, año por cierto del centenario de la maravillosa e injustamente (mal)tratada Pasan los campanilleros, cuya versión original está ya en la carpeta de la mayoría de bandas. Ese ha sido otro de los logros de ese esfuerzo común: devolver a su estado una obra capital pero vilmente mutilada y tergiversada desde hace décadas.

La web Patrimonio Musical casi ha cumplido el objetivo para el que fue creada. Por eso mismo, ahora ha reducido su actividad y disfruta de un merecido pero latente sosiego. No habrá salida extraordinaria, puesto que es una web de tristes, así que los actos se van a limitar a una mesa redonda este sábado 10 de febrero en la recuperada Capilla-Casa de la siempre acogedora hermandad del Cristo de Burgos -con participantes de diferentes cargos en cofradías, músicos, musicólogos y aficionados a la música procesional en general- y a un concierto de la sanluqueña y excelsa banda Julián Cerdán en la Capilla de la hermandad de Montserrat el sábado 17 de febrero.

Posiblemente no habrá más aniversarios que celebrar. Pero la música se habrá quedado.